REFLEXIONES VITALES PARA TODO ASPIRANTE A TRADER


Hay mucho desconocimiento acerca de la forma de aprender a operar y en este artículo voy a tratar este tema. Ante todo, el trading debe verse como un oficio en el cual hay que desarrollar habilidades en dos sentidos: comprensión de los gráficos y gestión psicológica. Esta última es fundamental para la aplicación de una metodología de negociación.
Ahora, veamos. Cuando una persona se va a capacitar generalmente lo que encuentra son cursos o clases donde recibe información. Esto se convierte en un serio problema, porque es en el desarrollo de las habilidades mencionadas, donde la persona necesita realmente el apoyo de una verdadera formación. Esta formación debe tener una estructura de aprendizaje. Compuesta por un plan de trabajo que incluya: trasmisión de conocimiento, actividades para que el estudiante desarrolle la práctica, seguimiento personalizado, objetivos y tiempos.
Bien, ahora hablemos un poco de psicotrading. Cuando una persona no logra manejar sus emociones en el trading es porque no sabe en realidad cómo hacerlo. No es un tema solo de fuerza de voluntad. Es un tema de entender realmente la dimensión psicológica del trading y de saber abordarlo. Veamos un ejemplo:

Juan está constantemente alargando sus stops y asumiendo perdidas mucho más grandes de las presupuestadas. Siempre le pasa lo mismo y no sabe cómo cambiar la situación. Consulta en las redes y le dicen que se concentre, que tenga fuerza de voluntad etc. Nada de estos consejos le sirven. Bueno, resulta que esta persona, tiene un miedo enorme a perder sus stops y por eso cada vez que el precio va a tomar alguno, entra en pánico y lo alarga esperando que la suerte le ayude y el precio no lo tome. Al ver la operativa de Juan, nos damos cuenta que éste le tiene miedo a los stops porque asume riesgos muy altos, y tiene este incentivo porque su cuenta es demasiado pequeña para hacer una gestión moderada del riesgo. Juan no sube el tamaño de su cuenta porque no cuenta con más capital y además está ilusionado con multiplicar el que ya tiene. Juan está atrapado. Su salida de esta situación pasa por aterrizar sus expectativas de rentabilidad y aumentar el valor de su cuenta. Si inicialmente hubiera sido educado correctamente en el trading, habría tenido clara la relación entre: el tamaño de cuenta, la rentabilidad esperada y su aversión al riesgo. En pocas palabras, tendría un riesgo que le permitiría operar tranquilo con un objetivo viable y una rentabilidad aceptable. En este contexto, estaría mucho más dispuesto a perder sus stops cuando así tocase.

Veamos también. El miedo a perder un stop puede venir dado por otras razones. Por ejemplo, ganar objetivos con ratios beneficio costo muy pequeños. Ósea, arriesgar mucho más de lo que estoy dispuesto a ganar en una entrada. María ganó 20 dólares repartidos en 10 operaciones y perdió 30 usd en dos entradas. Es lógico que María no quiera jamás que el precio le toque un stop. Ella debe ajustar el ratio de su estrategia y debe también tener los conocimientos técnicos para poder hacer esto. Con la formación adecuada, nunca se habría planteado un ratio beneficio costo tan perjudicial a su rentabilidad a largo plazo.

Pero la aversión a los stops loss no es lo único en donde hay sufrimiento emocional del trader. También lo hay en la incapacidad para tomar objetivos y posteriormente asumir perdidas. Veamos un último ejemplo donde la falta de formación le lleva a una persona a plantear una operativa incorrecta: Pedro hace unos meses conoció del trading y aprendió por su cuenta lo básico para abrir una cuenta real y tomar operaciones. Pedro se encuentra emocionado porque piensa que lo único que le hace falta para ser rentable es encontrar una estrategia ganadora. Encuentra una de muchas que hay en internet donde dicen que es muy buena y entonces empieza a probarla. Coloca un par de operaciones y salen buenas. Decide aumentar el riesgo ya que hubiera podido ganar más si hubiera arriesgado más. Con más riesgo empieza a perder operaciones. No sabe que la estrategia que tiene no va a acertar siempre ni se va a comportar de la misma forma sin tener en cuenta las situaciones cambiantes del mercado. Pedro no sabe leer un gráfico y por tanto solo espera que la estrategia funcione mágicamente. La alternativa más fácil que encuentra y que otras personas en su misma situación le aconsejan, es que cambie de estrategia. Y así hasta que Pedro o se canse y abandone o decida educarse. Nota: muchos Pedros consideran que el mercado está en su contra y que es el verdadero culpable de que no les vaya bien.

Reflexionemos un poco: ¿En la situación de Pedro, uno podría decir que su problema es por no saber manejar sus emociones y que solo le falta consistencia? Veamos, evidentemente Pedro abandona sus estrategias y no es consistente con ninguna, pero claro no las entiende y solo busca una que sea infalible y además fácil de identificar en sus operaciones. Acá ya estamos viendo el trasfondo de esto: falta de formación. Nuevamente, un buen proceso educativo, le habría enseñado al estudiante a entender los gráficos y a derivar de este conocimiento, la construcción de una metodología de negociación (conjunto de directrices para tomar y cerrar las entradas). No habría buscado operar con estrategias de otras personas.

Sigamos. Queda mucha tela por cortar respecto al tema de la formación y cómo la ausencia de ésta genera grandes obstáculos para encontrar la rentabilidad. Son múltiples factores los que se tienen que alinear para que una persona sea exitosa en este oficio. Las habilidades técnicas se desarrollan simultáneamente con las habilidades psicológicas y son dependientes la una de la otra. Así las cosas, la organización de cada operativa en su día de trabajo (rutina de trading), el valor de la cuenta, la gestión del riesgo y las expectativas de rentabilidad, vienen a ser los otros ingredientes que se suman y que van a determinar, según se manejen, el éxito o el fracaso de una cuenta.
Finalmente. Hablar de la necesidad de la formación, es crucial porque muchas personas se comportan como Juan, como Pedro y como María. Y lamentablemente, muchos se pasarán años sin poder salir de estas realidades de pérdidas y de estancamiento. Aspiro con estas palabras, a iluminar un poco más el camino para aquellos que están dispuestos a trabajar para cambiar y no intuyen aún cómo hacerlo.

Les deseo muchos éxitos en sus procesos de aprendizaje.

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